nav-left cat-right
cat-right

Arquitectura Moderna

flickr.com / Omar Omar

En la historia de la arquitectura se han sucedido una serie de estilos predominantes que han aparecido a raíz de dos factores principalmente: una novedad o mejora en las técnicas y materiales constructivos y una reacción ante un estilo anterior. Las mejoras técnicas es una cuestión puramente de avances tecnológicos pero el estilo ha estado siempre cargado de connotaciones sociales, políticas e ideológicas. Por eso la reacción ante un estilo ha sido un motor de cambio tan importante en la arquitectura.

Este proceso se aceleró exponencialmente tras la revolución industrial, que trajo consigo enormes avances y nuevos materiales que permitían construir edificios que antes tan sólo podían soñarse. El estilo único predominante hasta entonces estalló disgregándose en todo tipo de tendencias vanguardistas que formaron el movimiento moderno. Ante el estilo internacional, que reaccionaba contra el neoclasicismo institucionalizado, se opusieron las vanguardias nacionalistas, en un proceso imparable en que cada nuevo estilo generaba una respuesta. Y todo esto sucedía mientras los avances técnicos no dejaban de sucederse, creando nuevos campos de exploración e innumerables nuevas posibilidades de desarrollo de la arquitectura moderna.

Hoy en día este proceso sigue adelante. Técnicamente hablando, todo es posible, y las corrientes estilísticas están tan fragmentadas que abarcan un sinfín de posicionamientos e interpretaciones de las necesidades y la sociedad y la forma de vivir de la época contemporánea y la monumentalidad tiene nuevas connotaciones. Es un momento muy excitante en el mundo de la arquitectura, los límites sólo los ponen la imaginación del arquitecto y la visión del cliente.