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Arquitectura y Función

flickr.com / medea_material

No se puede negar la vertiente artística y creativa que tiene la arquitectura pero, si el discurso arquitectónico incluyera únicamente cuestiones estéticas, sus productos serían macro esculturas o instalaciones permanentes de arte, pero no podrían considerarse obras de arquitectura. Una condición indispensable en el diseño arquitectónico es la función y utilidad que van a tener los espacios que se proyectan. Esta utilidad deriva de una necesidad. Por ejemplo, la primera necesidad, la de un refugio de la intemperie dio lugar a la función de la casa.

La función no es algo inmutable. Las necesidades de los usuarios cambian y algunas nuevas aparecen mientras otras desaparecen. Las pirámides de Egipto se construyeron en base a la firme creencia de que eran útiles para impedir la separación de cuerpo y alma tras la muerte. Se erigieron para albergar una función aunque hoy en día permanecen vacías y abandonadas.
Muchos arquitectos y artistas han explorado la difusa frontera que hay entre la instalación artística y la arquitectura llevando las funciones de los espacios al límite. Esta exploración pasa por inventar nuevos usos para espacios que han perdido su función, reformular las tipologías de espacios asociadas a una función e inventar nuevas funciones imaginando el tipo de espacio que las satisface.

La indulgencia con lo que no es estrictamente necesario es fundamental en la arquitectura. Más interesante que crear una polémica entre expresión y función es buscar de un equilibrio entre necesidad y exceso. Como Le Corbusier afirmaba, la arquitectura debe conmover y servir.